Frente Franquista de Guareña. II.

Frente Franquista de Guareña II.1

Después de años, de investigación sobre la zona de Guareña, aun me queda el coquillo de algo me quedo atrás y pensando par mi, lo cual me ocurre muchas veces, pensé que este frente ya dado por documentado podría seguir, pues a la fecha, lo que tengo documentado en la zona, tanto republicana como franquista, y situándome un poco, creo que este frente franquista de Guareña tiene que seguir. Decido un día investigar sobre el terreno, esta vez solo, con mi mochila, mi moto y la ilusión que me acompaña en estos eventos, que yo me preparo, por lo que disfruto como un crio con un juguete nuevo.

 

Llegado a la zona, dispuesto a encontrar algún vestigio mas, de esta posición, pero después de estar pateando, entre jaras, toda la ladera, pierdo la esperanza y en su parte baja me siento para tomar unas notas, ya unos minutos pasados, levanto la vista y parece que se divisa entre la vegetación, una pequeña tronera, lo cual dude pues fueron un par de veces lo trasteado sin encontrar nada, cogí mis prismáticos y confirmo que es una tronera, tapada por la vegetación. una pequeña tronera, lo cual dude pues fueron un par de veces lo trasteado sin encontrar nada, cogí mis prismáticos y confirmo que es una tronera, tapada por la vegetación. Después de meses, de investigación sobre la zona de Guareña y pensando par mi, lo cual me ocurre muchas veces, pensé que este frente ya dado por documentado podría seguir, pues a la fecha, lo que tengo documentado en la zona, tanto republicana como franquista, y situándome un poco.

Llegado a la zona, dispuesto a encontrar algún vestigio mas, de esta posición, pero después de estar pateando, entre jaras, toda la ladera, pierdo la esperanza y en su parte baja me siento para tomar unas notas, ya unos minutos pasados, levanto la vista y parece que se divisa entre la vegetación, una pequeña tronera, lo cual dude pues fueron un par de veces lo trasteado sin encontrar nada, cogí mis prismáticos y confirmo que es una tronera, tapada por la vegetación.

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Para llegar a ella, y no perder visualmente la tronera, marcho en línea recta, ladera arriba, encontrándome como no, con una valla de alambre de espinos, como siempre me dispuse a saltar, después de mil apuros en el intento, logro pasarla, con gran sorpresa mía que no me percate, que dicha valla termina unos metros mas atrás, donde esta libre la zona de subida, es la obsesión de no perder de vista el objetivo, que no ves más que ello.

En fin son muchas las cosas que me ocurren en estas aventuras, por ello me pareció bien contarla, es una de las muchas…

Logro llegar al nido ametrallador, y me impresiona por su gran tronera, fortificación y emplazamiento. de donde se divisa todo el valle del río, como los anteriores, mas un dominio visual mayor de sierra Ortiga; Frente Republicano de don Benito.

Como siempre y más solo como estaba, me dispongo a inspeccionar el nido por sus troneras para confirmar que no está ocupado por algún animal, al estar tan apartado puede ocurrir, des pues de ver que no hay nada, busco las entradas al mismo, que las encuentro cubiertas por la vegetación y como en anteriores en forma de zigzag.

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El interior como se aprecia en la fotografía, es amplio, y nada más entrar me llama la atención, algo pintado en las paredes, difícil de leer, por el paso del tiempo, pero son originales de la tropa que en su tiempo, defendió la posición.

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Se aprecia escrito en el cemento fresco, compañía de ingenieros, mas otros escritos en negro de fondo, estos no pueden afirmar que sean originales.

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En otra pared, aparece también en el cemento, escrito cuando estaba fresco, el nombre propio de algún soldado, llamado, "Pedro".
Y como no, esto merece una foto, con el automático puesto de la cámara y acorrer para colocarse, bueno no salio mal. Aquí estoy con la satisfacción haber logrado, otro vestigio, otro objetivo.

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Ya abandono el nido ametrallador, siguiendo la misma línea de altura del cerro, me desplazo buscando algo más, después de unos cien metros y con la esperanza perdida, doy con el bastón en el suelo para pin-charlo y sorpresa me algo duro lo impide, quito la poca tierra y musgo, con la mano, encontrando cemento, me dispongo a inspeccionar más tranquilo y atento, la zona de donde estoy, y tapado con jara, que invaden toda la entrada, descubro otro búnker, estas arras de tierra, bien camuflado, con dos entradas un pequeño orificio tipo chimenea en lo que supuesta-mente es el techo.

La entrada, esta en zigzag, cubierta por la vegetación, que aparto como puedo y para avanzar, con la sensación de entrar en un sótano, llegando a la puerta de entrada, donde me paro y no me atrevo a entrar, no es mi fuerte, arriesgarme mucho la verdad. Marchándome, con la esperanza del próximo fin de semana, me pueda acompañar, mi colega de camitas Miguel.
Cierto es que cuando se lo conté, alguna broma me toco de aguantar, pero uno es como es, y no hay más.

Partimos a la zona en para visitar y enseñar, el nuevo nido ametrallador localizado, y el búnker sótano, que para mí después de visitarlo por dentro, es un almacén de municiones, un polvorín, me acompaña, Miguel y se suma a la excursión mi hijo Andres.
Ya en la zona, y localizado de nuevo el búnker, nos disponemos a entrar en él, con gran asombro de descubrir lo grande que es, con un pasillo central que comunica las dos salidas al exterior, mas una nave en cruz con el pasillo, lado izquierdo, según foto. de cuatro metros cuadrados, aproximadamente.

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Entrada en bajada y zigzag, al búnker, e interior del mismo.

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El Compañero Miguel, en su Interior, "como le gustan las fotos". Mientras mas miro estas fotos, me da más idea que era un polvorín, por su habitáculo, que sale en el centro del pasillo principal para almacenamiento, con algunos metros de profundidad.

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 Un servidor de ustedes, en el nido ametrallador, asomado por la tronera, acompañado de mi hijo Andres, que por cierto por ser la primera vez que nos acompaña, paso algo de miedo al entrar en los búnker.

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Y como no, reponiendo un poco de fuerzas, con el buen vino tinto, "Viña Canchal" mas algunas viandas de nuestra tierra, en el fondo de la fotografía se aprecia, la posición de Sierra Ortiga, y de la Gamera, todo ello encuadrado en el frente republicano, defendido por la 37 división, del ejército regular de la República.

 

José Pecero Merchán.

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